A la caza de los chuteros: los quinceañeros bolivianos que terminaron volcando tras huir del Ejército
2026-03-09 - 11:34
Son las 16:15 horas del lunes 12 de enero de 2026 y el patrullaje fronterizo junto a dos funcionarios del Ejército de Chile está, en teoría, por comenzar. Un chequeo médico previo en la Base Militar Colchane obliga a retrasar la salida. A más de 3.700 metros sobre el nivel del mar, la altura empieza a pasar la cuenta al equipo de BBCL Investiga que viajó hasta uno de los puntos más calientes de la frontera entre Chile y Bolivia. Después de 10 minutos de oxígeno y otros 30 de reposo con las piernas en alto, faltando pocos minutos para las 17:00 horas comienza el recorrido. ¿El primer objetivo? Chequear uno de los Puestos de Observación Fronteriza (POF) ubicado al norte del Complejo Fronterizo Colchane. Para los efectivos del Ejército que realizan operaciones en esta zona, una noche cualquiera puede terminar de la forma más inesperada. Despliegue militar En febrero de 2023, en medio de la crisis migratoria y de seguridad que vivía el país, el Gobierno dictó el Decreto N.o 78 del Ministerio del Interior, que permitió intensificar la presencia militar en distintas zonas fronterizas del norte. El objetivo fue la colaboración con las policías en materias como el control migratorio y también, en la detección de crímenes o simples delitos. Colchane fue una de las localidades a las que se le puso especial foco. Y es que a esa altura, diversas investigaciones ya habían logrado establecer que miembros del Tren de Aragua controlaban la zona a su antojo. ¿Su principal negocio? El tráfico de droga y de migrantes venezolanos desde Bolivia hacia territorio nacional. Pero la gran oleada migratoria terminó. La captura y enjuiciamiento de los líderes de la organización criminal, y el propio despliegue militar, tuvieron un efecto directo. No obstante, la zona continúa siendo cuna de diversos delitos. La ruta del cigarro Después de confirmar que todo estaba en orden en el puesto de vigilancia, el recorrido continúa hasta “la ruta del cigarro”, una huella de cruce clandestino ubicada a 8,2 kilómetros al norte del paso fronterizo oficial. Como su nombre lo dice, el improvisado camino es muy utilizado para contrabandear cigarros desde Bolivia hacia Chile. También se utiliza a la inversa, para llevar al país vecino productos adquiridos a bajo costo en la Zona Franca de Iquique. Ese último fue el caso de un camión que quedó en pana —en plena huella clandestina— cuando le faltaban apenas 1,5 kilómetros para traspasar la frontera hacia Bolivia. Antes de acercarse, los efectivos del Ejército toman resguardos. Alcanzan a visualizar que son tres los hombres que custodian la mercancía. Dos a bordo del camión y un tercero en un furgón estacionado justo al costado. Felipe Díaz Montero | BBCL Investiga Al notar la presencia militar, los sujetos descienden de los vehículos e intentan justificar la razón que los mantiene allí. Aseguraron ser mecánicos que habían venido desde Iquique (a 4 horas de distancia) para socorrer al chofer del camión, quien —supuestamente— no se encontraba en el lugar. Las versiones encontradas sobre el origen y destino de los productos obligó a los funcionarios del Ejército a comunicarse con Carabineros de Chile para que adoptaran el procedimiento de rigor, siguiendo los protocolos establecidos previamente. Así, el problema en la cremallera de dirección del camión (común en vehículos de Zofri a los que se les hace cambio de volante) impidió que varios kilos de peluches y otros productos para niños terminaran en Bolivia. Ocultos en Bofedales Después de dejar atrás el procedimiento por contrabando de especies, el patrullaje continuó con un recorrido hacia otros puestos de observación ubicados al sur del Complejo Fronterizo de Colchane. Es por esa zona, la de los bofedales, por donde ingresaba la mayoría de los migrantes que cruzaban la frontera de forma clandestina. Hoy los módulos de vigilancia cuentan con tecnología de punta como cámaras térmicas que permiten detectar personas hasta 3 kilómetros de distancia, además de comunicación vía internet satelital que permite que las imágenes puedan ser monitoreadas en tiempo real desde el puesto de mando u otro lugar. Captura | POF Ejército Pasadas las 20:30 horas y tras intentar —sin éxito— acercarnos a un grupo de personas que se disponía a cruzar ilegalmente hacia Chile, cuya presencia había sido advertida por las cámaras, la primera parte del patrullaje parecía llegar a su fin. Pero la caída de la noche diría otra cosa. A la caza de los chuteros El retorno a la base militar se interrumpió de golpe a las 20:55 horas. En una esquina del sector Pisiga Choque apareció circulando en sentido opuesto un vehículo con sus luces apagadas y las patentes dobladas. No había mucho lugar a dudas, más cuando los ocupantes no hicieron caso a la señal que le hizo la patrulla para que se detuviera. El chofer de la patrulla reaccionó rápido. Media vuelta y a por ellos. A esa altura de lo único que había certeza era que a bordo del Nissan Note iban, al menos, dos personas que no tenían intención de someterse a un control. A toda velocidad los individuos tomaron la ruta A-277 para concretar su huida. El camino los llevaba directo hacia la ruta internacional CH-15, donde podrían aprovechar todavía más la velocidad del auto. De ahí que los militares intentaran hacer de todo por no perderles el rastro. En paralelo a la hábil conducción, el efectivo militar que iba como copiloto —siguiendo el protocolo— les advirtió en reiteradas oportunidades a través del altoparlante de la camioneta que detuvieran la marcha. Eso no ocurrió. La persecución continuó por unos 5 minutos, hasta que terminó abruptamente. El camino de tierra y sinuoso hizo que el conductor del vehículo perdiera el control y terminara volcándose tras impactar con el cerro de tierra que bordeaba la ruta. El conductor alcanzó a arrancar unos 30 metros a pie, pero fue alcanzado por uno de los militares. El otro retuvo al copiloto del automóvil, quien se había mantenido al interior. La persecución Si bien el foco principal de los militares desplegados en la frontera es el control migratorio, situaciones como la ocurrida el lunes 12 de enero pueden surgir en medio de los operativos. —Desde febrero del 2023 nuestra tarea principal en la zona es el control migratorio, sobre todo en pasos no habilitados repartidos en toda el área de responsabilidad en la región de Tarapacá, que comprende alrededor de 22.000 kilómetros cuadrados y una extensión de 410 kilómetros de frontera con Bolivia —detalla el teniente coronel del Ejército Carlos Tapia Contalba, jefe de los departamentos de Operaciones e Inteligencia de la Jefatura de Área Fronteriza (JAF) de la región de Tarapacá. “Tenemos 15 años” Después que la situación fue controlada por los militares y con ambos ocupantes del vehículo retenidos a la espera de la presencia de una ambulancia y Carabineros, fue posible conversar con ellos durante algunos minutos. Eran “chuteros” bolivianos, aunque lo sorpresivo era su edad. —Tenemos 15 años y somos amigos. Tenemos miedo, si mi mamá se entera se va a enojar mucho —fue lo que entre sollozos se le alcanzó a entender a quien conducía la fuga. El vehículo en el que se movilizaban tenía patente chilena y —según supimos más tarde— había sido robado a un sujeto que lo arrendaba para utilizarlo en aplicaciones de transporte en Iquique y Alto Hospicio. —A nosotros nos pagaron para llevarlo a Bolivia, nada más —detalló el copiloto. Felipe Díaz Montero | BBCL Investiga A residencia en Chile Como sea, el personal militar puso a ambos a disposición de Carabineros. No obstante, en primer lugar fueron llevados en ambulancia hasta el Consultorio de Colchane para atender sus lesiones. Al día siguiente pasaron a control de detención en el Juzgado de Garantía de Pozo Almonte. Según explicaron desde el Ministerio Público, al tratarse de menores de edad extranjeros sin domicilio ni familia en Chile, el tribunal ofició al Juzgado de Familia que —a su vez— ordenó que ambos fueran ingresados a la residencia Shekinah dependiente del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia a la espera de lo que resuelva la justicia penal. De acuerdo con datos del Instituto Boliviano de Estadística, en promedio cada año ingresan desde Chile unos 120.000 vehículos “chutos” a su país. Una parte importante de ese número lo componen vehículos robados y el resto, son autos de segunda mano comprados en la Zofri, llevados legalmente por camiones cigüeña hasta Pisiga Choque (sector de Colchane) y pasados ilegalmente de contrabando a suelo del país vecino.