Acceso oportuno: vacunarse también es poder elegir
2026-03-09 - 16:14
La campaña de vacunación 2026 comenzó este 1 de marzo en Chile, marcando un nuevo esfuerzo del Estado por anticiparse a la circulación estacional de virus respiratorios. Como cada año, la estrategia pública prioriza a estos grupos: personas mayores, niños pequeños, embarazadas y pacientes con enfermedades de larga data. Sin embargo, más allá del enfoque sanitario, que es indiscutible, existe una dimensión que merece especial atención: el acceso. La discusión sobre vacunación suele centrarse en cifras de cobertura, efectividad o carga de enfermedad. Pero menos visible es el debate sobre quiénes quedan fuera del esquema gratuito y cómo acceden a la protección quienes, sin pertenecer a los grupos priorizados, igualmente pueden enfrentar cuadros graves, por ejemplo, de influenza. Lee también... El invierno será durísimo Martes 03 Marzo, 2026 | 10:01 La evidencia internacional muestra que la severidad no es exclusiva de los grupos de riesgo tradicionales. Adultos jóvenes, trabajadores, personas con condiciones subdiagnosticadas o simplemente expuestas a alta circulación viral también pueden sufrir complicaciones significativas. Aquí surge una pregunta de fondo: ¿cómo garantizamos el acceso oportuno y equitativo a quienes desean vacunarse, pero no están contemplados en la estrategia pública? En este escenario, el rol del sector privado es complementario y estratégico. No reemplaza la política pública, pero sí amplía las opciones. La disponibilidad anticipada de vacunas en el canal farmacéutico permite a miles de personas planificar su inmunización sin depender exclusivamente del calendario estatal. El acceso es información clara, disponibilidad temprana, puntos de atención cercanos y procesos simples. En un contexto donde la carga laboral / familiar es alta y la disponibilidad de tiempo compleja, la posibilidad de programar la vacunación con flexibilidad se transforma en una herramienta concreta de equidad. Además, ampliar el acceso tiene un impacto colectivo. Cada persona vacunada contribuye a reducir la circulación viral, disminuye ausentismo laboral y protege indirectamente a quienes sí pertenecen a grupos de mayor riesgo. En ese sentido, facilitar el acceso no es únicamente una decisión individual; es una acción con externalidades positivas para toda la comunidad. El desafío es avanzar hacia un modelo donde la protección no dependa exclusivamente de una categorización administrativa, sino también de la capacidad de cada persona para decidir preventivamente. Si aspiramos a una sociedad más resiliente frente a las enfermedades estacionales, necesitamos combinar estrategias, responsabilidad individual y un ecosistema privado que facilite soluciones oportunas trabajando coordinadamente con el sector público. Porque, en definitiva, la conversación no debería limitarse a quién está en la lista, sino a cómo aseguramos que nadie quede sin alternativas cuando decide protegerse. Eduardo Poehls Gerente de Asuntos Legales y Corporativos Farmacias Ahumada