Caso Cable Chino: Oposición acusa a Boric de instalar "cortina de humo" tras reunión fallida con Kast
2026-03-03 - 15:24
Parlamentarios electos y en ejercicio de la actual oposición expresaron su rechazo a la actitud del presidente Gabriel Boric tras la fallida reunión con José Antonio Kast y las posteriores declaraciones públicas respecto del intercambio de información sobre el polémico caso del cable chino. El episodio, que ocurre en medio del proceso de transición política, encendió alertas en el mundo político a pocos días del cambio de mando, fijado para este 11 de marzo. Lee también... Quiebre absoluto: Boric acusa a Kast de mentir sobre intercambio de información por cable chino Martes 03 Marzo, 2026 | 08:31 Al respecto, el parlamentario Roberto Arroyo (PSC) calificó la situación como una “irresponsabilidad mayor”, acusando que se trataría del último intento del mandatario por “instalar una cortina de humo antes de dejar el poder”. “No se puede gobernar con improvisación durante cuatro años y luego pretender dar lecciones de prolijidad institucional en la despedida”, afirmó. Bajo esa misma línea, el diputado Stephan Schubert (REP) instó a La Moneda a entregar una explicación sobre lo ocurrido y sobre el orden en que se habrían desarrollado los hechos. “Ahora el presidente señala que él sí le habría hablado al presidente electo respecto del cable submarino, pero luego en su última locución señala que lo que él habría dicho es que se quería reunir con él para hablar de aquello”, sostuvo. Lee también... Kast pone fin al traspaso por desconfianza y asegura que si encuentra irregularidades acudirá a la ley Martes 03 Marzo, 2026 | 11:47 Por su parte, el congresista Mauro González (RN) manifestó su preocupación y llamó a resguardar un clima de respeto y madurez durante la transición. “El Gobierno no ha sido claro y solo ha transmitido contradicciones, lo que ha debilitado la confianza en un tema de alta sensibilidad internacional”, agregó. Finalmente, la diputada electa Tamara Ramírez (PDG) se sumó a las críticas y calificó las acusaciones como “lamentables” y “profundamente irresponsables”. A su juicio, este quiebre evidencia que “ambos sectores están más preocupados de quién tiene la última palabra que de la seguridad nacional y la transparencia”, subrayando que la resolución del conflicto debe basarse en antecedentes verificables y no en descalificaciones personales.