TheChileTime

Cuando los partidos grandes ordenan la política...para protegerse entre ellos

2026-03-07 - 01:53

Chile necesita ordenar su sistema político. Eso es evidente. Durante años hemos visto cómo la fragmentación partidaria, la proliferación de colectividades y la creciente indisciplina parlamentaria han dificultado la construcción de mayorías estables y han debilitado la capacidad del Congreso para avanzar en reformas estructurales. En ese diagnóstico existe consenso transversal. Por eso una reforma al sistema político no solo es necesaria, sino urgente. Chile requiere partidos más responsables, mayor disciplina parlamentaria y reglas claras que permitan construir gobernabilidad. Pero ordenar el sistema político no puede significar que los partidos grandes utilicen la reforma para blindar su poder. Lo ocurrido en la votación de la reforma política en la Cámara de Diputados dejó una señal preocupante. Con 99 votos a favor, 22 en contra y ocho abstenciones, el proyecto fue despachado al Senado, pero eliminando una norma clave: la posibilidad de que partidos que no alcancen el umbral electoral puedan fusionarse. Lee también... Cámara aprueba reforma al sistema político pero rechaza norma que salvaba a partidos de la disolución Miércoles 04 Marzo, 2026 | 15:22 La señal es evidente: cuando se trata de definir las reglas del sistema político, los partidos grandes parecen ponerse de acuerdo con sorprendente rapidez, incluso cuando públicamente dicen estar en veredas opuestas. La indicación que permitía la fusión de partidos no buscaba mantener artificialmente colectividades sin respaldo. Muy por el contrario, era un mecanismo lógico para ordenar el sistema político. Si el problema es la fragmentación, permitir que partidos con afinidad política se fusionen es una forma responsable de consolidar proyectos políticos y reducir la dispersión. Sin embargo, esa alternativa fue descartada. Y lo más grave es que varios parlamentarios que apoyaron esta norma durante su discusión en la Comisión posteriormente votaron en contra en la Sala. Cuando los acuerdos alcanzados durante la tramitación legislativa se rompen de esa manera, el mensaje que se transmite a la ciudadanía es muy claro: las reglas del sistema político se cambian dependiendo de quién se beneficia. Eso no fortalece la democracia. La debilita. Una reforma política debe buscar gobernabilidad, pero también debe ser justa. No puede convertirse en un instrumento para que los partidos más grandes reduzcan la competencia política y cierren la cancha a quienes tienen menos poder. La democracia chilena nunca ha sido un sistema dominado por dos o tres partidos hegemónicos. Nuestra historia política se ha construido sobre coaliciones amplias, diversidad de ideas y proyectos políticos distintos que representan a sectores reales de la ciudadanía. Intentar ordenar la política eliminando a los actores más pequeños no es fortalecer la democracia. Es concentrar el poder. Chile necesita partidos más fuertes, mayor disciplina parlamentaria y menos fragmentación. Pero ese ordenamiento debe hacerse con reglas justas y con respeto por los acuerdos políticos alcanzados durante la discusión legislativa. Porque cuando los partidos grandes se ponen de acuerdo para escribir las reglas que los benefician a ellos mismos, el problema ya no es la fragmentación del sistema político. El problema pasa a ser la concentración del poder político. El Senado ahora tiene la oportunidad de corregir esta señal. Si la reforma política busca fortalecer la democracia, entonces debe hacerlo ordenando el sistema, no protegiendo a los más grandes.

Share this post: