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El invierno será durísimo

2026-03-03 - 13:54

La vacunación es una de las intervenciones de salud pública más efectivas y eficientes para prevenir enfermedades infecciosas (y probablemente cáncer en el futuro). En Chile, su importancia trasciende la protección individual: garantiza la salud colectiva, reduce la carga sobre el Estado, contribuyendo al desarrollo social y económico del país. El Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI), instaurado hace décadas, ha sido clave en la erradicación y control de enfermedades que antes causaban alta morbilidad y mortalidad, como la poliomielitis, el sarampión y la difteria. Lee también... Por qué la campaña contra la Influenza empezó ahora: la importancia de vacunarse antes del invierno Lunes 02 Marzo, 2026 | 16:38 Una alta cobertura vacunal protege a la población. Cuando la mayoría está inmunizada, la transmisión de bacterias y virus disminuye, y quienes no pueden vacunarse quedan indirectamente protegidos. En Chile, la vacunación ha mostrado impactos concretos. La incorporación de inmunizaciones como la antineumocócica, la influenza estacional y para el Virus Sincicial ha disminuido hospitalizaciones, casos graves y muertes en grupos de riesgo. La respuesta ante la pandemia de COVID-19 demostró la capacidad logística y organizativa de un sistema de salud unificado para desplegar campañas masivas de vacunación en corto plazo, salvando miles de vidas y permitiendo la reapertura de actividades sociales y económicas. Mantener y mejorar la cobertura es desafiante. Existen brechas geográficas y socioeconómicas: comunidades rurales, pueblos originarios y sectores con menor acceso a información o servicios de salud presentan con frecuencia coberturas inferiores. Programas escolares de vacunación y campañas focalizadas en zonas vulnerables han mostrado ser efectivos para cerrar estas diferencias. Las estrategias deben incluir comunicación transparente y basada en evidencia, acceso equitativo a servicios, y escucha activa de las preocupaciones comunitarias, logrando que las personas elijan vacunarse, sin necesidad de coerción. La vacunación también es una inversión en equidad y economía. Prevenir enfermedades evita gastos hospitalarios elevados y pérdida de productividad. La coordinación intersectorial —salud, educación, municipios— es esencial para ampliar la cobertura y garantizar que las vacunas lleguen de manera oportuna a todos los niños, adolescentes y adultos que las necesiten. Lee también... ¿Caben 8 mil millones de seres humanos? Martes 17 Febrero, 2026 | 09:53 Hay países donde la estrategia antivacunas se ha transformado prácticamente en una política de Estado. El perjuicio es planetario, no solo por la caída en la investigación de nuevas vacunas, que prometen enfrentar pandemias, sino por el potencial de generar inmunización efectiva contra diversos tipos de cáncer, como la de Hepatitis B, vinculado al cáncer de hígado, y la vacuna contra el virus Papiloma (HPV), cuyo objetivo es hacer desaparecer el cáncer de cuello uterino. La razón profunda para una estrategia tan regresiva es un misterio. No es posible ignorar que detrás puede haber una política neo-eugenésica. No nos contagiemos.

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