El único argentino que visitó todos los países y un nuevo hito en la Antártica: lo que admira de Chile
2026-02-14 - 15:26
A los 33 años, Nicolás Pasquali ya había realizado lo que ningún otro de sus compatriotas logró: conocer todos los países del mundo. Los 193 reconocidos por Naciones Unidas más Taiwán, Ciudad del Vaticano y Palestina. Fue el argentino número uno en conseguirlo y la persona 326 a nivel global en completar el periplo global. Sin embargo, cuando BioBioChile reveló su historia, al joven trotamundos aún le faltaba una pieza simbólica: la Antártica. Aquel prístino y blanco continente. El fin del mundo. O el principio de otro, a juzgar por la experiencia que ahora detalló. En febrero de 2025, el argentino estaba en Corea del Norte, marcando el último casillero en su checklist. Sin acceso a comunicación por las restricciones turísticas del régimen de Kim Jong-un, no pudo leer a tiempo la invitación que le había llegado por celular: viajar a la Antártica con Antarpply Expeditions, única compañía argentina habilitada para realizar este tipo de travesías. Se enteró semanas después a su regreso, en su natal Buenos Aires, y aceptó sin dudarlo. Después de esperar hasta la ventana estival para asegurar su viaje, Nicolás zarpó el 29 de diciembre pasado desde Ushuaia (Tierra del Fuego) junto a 90 pasajeros. Brindó por el 2026 en medio del océano más indómito del planeta y cruzó el temido pasaje de Drake, donde confluyen los océanos Atlántico y el Pacífico, con olas que superan los 17 metros de altura. “Es como en ‘Las crónicas de Narnia’, cuando Lucy abre el ropero y descubre otro mundo. El tiempo deja de correr y el ser humano ya no importa”, contó a BioBioChile Nicolás (@nicopasqualiok), quien hoy ronda los 70.000 seguidores en Instagram, un crecimiento exponencial de popularidad en comparación al año pasado luego de relatar sus fascinantes experiencias. El 2 de enero de 2026 descendió finalmente en el continente antártico, en la latitud 64° 30’ S, longitud 61° 46’ O, tal como precisa un diploma que certifica su hazaña y guarda con mucha emoción. “Lo primero que pensé fue: ‘¿Y ahora qué sigue?’. Puse los pies y escuché ese ruidito perfecto, prístino. Allá la vida humana no importa. Si estás o no estás, da igual. La naturaleza sigue. Ahí ya no existe la noche. Hay luz solar todo el tiempo, y el reloj ya no sirve de nada. Los pingüinos hacen avistamiento de humanos. Es como si dijeran: ‘¿Qué hacen estos muchachos acá llenos de ropa?’”, manifestó sobre su paso por el Polo Sur. En el crucero, Nicolás era el único argentino entre japoneses, españoles y austriacos. A su favor le jugó que la tripulación de Antarpply era connacional, por lo que el idioma nunca fue barrera. Hubo mate de por medio, cordero patagónico a la parrilla y hasta choripán. Como eran menos de 500, un requisito del Tratado Antártico para poder desembarcar, los 90 pasajeros pudieron bajar al suelo blanco hasta tres veces por día. Entonces, el viajero hizo trekking entre glaciares, compartió junto a cientos de pingüinos de especies poco frecuentes, vio familias enteras de orcas en absoluta libertad y se bañó tres veces en agua a -2°C para lo que se conoce como polar plunge. Nicolás Pasquali en la Antártica Para tomar dimensión, un viaje turístico de expedición a la Antártica ronda por pasajero los $5.510.000 chilenos (5.800 dólares) con comidas, hospedaje a bordo y excursiones incluidas. ¿Cómo hizo un argentino para viajar por todos los países del mundo? Aunque le demandó ocho años completar el récord, el plan aventurero de Nicolás arrastra varios más de ahorros y rebusques varios (“changas”), traducido en argentino. Nicolás es licenciado en Administración especializado en Finanzas y se dedica al mercado de capitales desde los 19 años. Mientras terminaba el colegio secundario y daba sus primeros pasos en la universidad, comenzó a ahorrar e invertir con una idea fija. Desde 2017 tomó como misión dar la vuelta al mundo y contabilizar los 196 países a certificar por el récord. El argentino equilibró tareas de asesoramiento financiero, inversiones propias y una disciplina extrema de múltiples trabajos y oficios: “Dormía cuatro o cinco horas por día”. “En Argentina nos la rebuscamos. Tenemos un instinto de supervivencia mayor que en otros países. Hay poco laburo (trabajo) y aprendemos a hacer malabares con poco”, recordó el joven sobre sus años ajustados. Siempre ligero de equipaje, Nicolás viajó en avión, en bicicleta, “a dedo” e, incluso, a bordo del tren más peligroso del mundo (el Iron Ore Train) para cruzar por Mauritania. Ya sea por casualidad o absurdo error, tuvo el honor de conocer en Pakistán al fabricante de armas de los talibanes. Estrechó las manos a dirigentes políticos, desde los más “democráticos” hasta los que mataron a Muamar el Gadafi en Libia. Sobrevivió a una tormenta de arena de Arabia, atravesó el aislamiento extremo en Corea del Norte y se salvó de un disparo en la cabeza en Irak al decir que comparte nacionalidad con Lionel Messi. “Por año tuve entre 10 y 12 oportunidades de morir”, calculó sobre su experiencia, que incluyó enfrentarse cara a cara a los piratas en Somalía, comer -sin querer- cerebro de mono en China y terminar varado 11 días en una isla inhóspita y sin nombre en Guinea-Bisáu. ¿Y Chile? Pese a lo familiar que es para los argentinos, Chile no es una anécdota más en la vida de Nicolás. Estuvo varias veces en el país, tanto como turista como tenista, dando clases para ahorrar dinero. “Torres del Paine fue uno de mis lugares favoritos del mundo. Me encantó el trekking en el sur. Puerto Williams me parece increíble. Valparaíso es muy estético. Las playas de Reñaca me encantan. Y el norte también: Arica, San Pedro de Atacama...”, destacó el trotamundos, quien igualmente celebra la calidez de los chilenos ante todo. “Uno dice: ‘Uy, argentinos y chilenos no se llevan bien’. Hasta que tenés un amigo chileno y te cambia la perspectiva. Chile siempre me recibió espectacular. Calidez, hospitalidad, muy amigueros. Me encantaría volver y promoverlo como destino en el mundo, sus vinos, su cultura, su Patagonia”, agregó. Volver a la vida después del récord por el mundo Aunque hoy disfruta de la tranquilidad en el barrio porteño de Belgrano, Nicolás está lejos de bajar el ritmo cotidiano y acumula más millas encima. Además de su crecimiento como influencer de viajes y conferencista, dando charlas desde Chile hasta Turquía, el argentino continúa con su cartera de clientes como asesor financiero. Actualmente, avanza con un proyecto de educación financiera para escuelas secundarias de la Ciudad de Buenos Aires, planea asistir al próximo Mundial de la FIFA -de hecho, invita a grupos de viajeros para organizar la experiencia- y está cerca de concretar la producción de un documental sobre su travesía. Si de sueños se trata, el influencer no dudó alguna vez en alcanzar el espacio exterior, pero antes podría convertirse en el primer argentino en visitar todos los países del mundo por segunda vez. Según dijo, son tres personas quienes lo certificaron en la historia. A él le faltan 84 de 196. En pocas semanas, Nicolás viajará a Siria para el casamiento de un amigo y, luego, a la región de Nagorno Karabaj, anexada recientemente a Azerbaiyán. Aunque asegura que no le desvela marcar el nuevo récord, lo logrará antes sin darse cuenta.