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Hermanas del pueblo: la lucha de Odile Loubet y muchas religiosas por los más pobres

2026-03-13 - 22:13

En base a sus diarios, cartas, registros en diversas instituciones y una gran cantidad de entrevistas, Hermanas del pueblo. Odile Loubet y las religiosas de la resistencia muestra la vida comprometida de muchas religiosas y laicas a través de una protagonista. Son historias que han quedado en la sombra producto del machismo de una institución muy jerarquizada y vertical, y porque optaron radicalmente por los pobres. En definitiva, Odile Louber y muchas otras religiosas y laicas quedaron en el semi olvido por sus grandes “pecados”: ser mujeres, no tener poder, preferir a los pobres. Por hacer de su fe una práctica radical entre los pobres, defendiendo sus derechos básicos. Siguieron, incluso después de los hostigamientos y la represión, y trataron de ser fieles a sus creencias y al ejemplo de Jesús. Odile Loubet Nadine Loubet (Saint-Girons, Francia, 1931 – Lobos, Argentina, 22 de abril de 2010) tuvo un padre militar que pasa de ser condecorado, ser considerado un héroe de la Primera Guerra Mundial, en Siria y el Líbano, a un traidor. Integrante del gobierno de Vichy, fue condenado por colaborar con los nazis. Su familia, ante el desprecio y la vergüenza, parte a Argentina, donde pronto morirá el padre. En 1950, Nadine toma los hábitos de la congregación dominica de Santa Catalina de Siena. Entonces, pasa a llamarse Odile, posiblemente en homenaje a Odile de Hohenbourg, patrona de Alsacia, zona de origen de su madre. Durante un tiempo hace clases en la escuela Santo Domingo, en la capital de Uruguay, a niñas de clases pudientes. Sin embargo, en diciembre de 1964 es enviada a Chile. Chile, su nueva patria “Algunos afirmaban que era un país maravilloso; otros, por el contrario, me aseguraban que era un pobre país cuyos habitantes eran mentirosos, ladrones -sobre todo ladrones-, ¡y donde uno nunca sabía lo que en realidad estaban pensando! ¿Cómo sería ese país tan controvertido?” (Cuaderno n°1 de Odile, p 39) Odile llega a una realidad que le choca y la conmueve. Llega a vivir en un sector popular, con mucha pobreza. Será el inicio de cambios profundos en ella que la llevarán a adoptar a Chile como su nueva patria, a cambiar la forma de vivir su fe y a desarrollar una larga labor pastoral y social en la Zona Poniente de la capital. Esta nueva forma de vivir la fe se puede sintetizar en vivir con y para los pobres. Ser uno más entre ellos. Es vivenciar sus carencias y dificultades para poder acompañarlos desde la fe. Un camino acorde con los nuevos lineamientos de la Iglesia, tanto del Vaticano como la latinoamericana. Dictadura Esa forma de vida, sin embargo, tiene un fuerte vuelco con el golpe cívico-militar de 1973. Ahí, ella enfrenta por primera vez el horror y la muerte. Ante los rumores de cadáveres tirados al río Mapocho, a pocas cuadras de donde vive, decide ir a verificar la veracidad de éstos. “Fue entonces cuando descubrimos con horror que se trataba de un hombre muy joven, de 15 o 16 años. Su cabeza colgaba balanceándose de un lado a otro, sujeta apenas por un trozo de carne del lado derecho, el cuello estaba completamente cortado; al sacarlo un poco más, vimos que también le faltaba el otro brazo y parte del hombro. (...) Las piernas ya no me sostenían, la indignación me asfixiaba, hubiera querido sentarme y llorar, llorar, llorar (...) Me hubiera gustado rezar como lo había hecho con el otro, pero estaba demasiado cansada. Me senté a su lado, mirándolo e intentando decir: “Padre nuestro...” “¿nuestro...?” No logré llegar al final, no podía más.” (Cuaderno n°1, p 69) Odile y algunas personas más se dedican a rescatar cadáveres de asesinados de las aguas del Mapocho. En dos semanas contabiliza más de 60 cuerpos. La religiosa sufre una verdadera conmoción interna que la llevará a comprometerse con los perseguidos, con las diversas crisis que se desarrollarán en sus comunidades. Será una de las personas que se comprometerá, arriesgando su vida, facilitando el ingreso de personas a las embajadas. Salvando vidas. Desde ayudarles a saltar sus muros, aprovechando su contextura, a fingir disputas para distraer policías o disfrazándose de mujer pudiente y hasta de prostituta. Lee también... Aferrada a mi balsa: Testimonio de un infierno humano y cómo sobrevivir Lunes 24 Noviembre, 2025 | 15:22 Hambre y solidaridad Junto a lo anterior, a la fuerte represión policial, de la DINA y luego de la CNI, surgen las sucesivas y fuertes crisis económicas. “Nos miramos, ¡sin palabras! Alguien acababa de morir de hambre, frente a nosotras. Me sentí impotente, ¡estaba destrozada! (...) Pero tuve que reaccionar, como una autómata -mi corazón se desbordaba, no podía recibir más sufrimiento, de lo contrario reventaría, ¡y yo me desmoronaría psicológicamente!-“ (Cuaderno n°2, p 127) Entonces, las demandas y las exigencias se multiplican. La desnutrición y el hambre son otra urgencia... ¿cómo responder a tanto? Todo lo anterior, en el marco de una Iglesia Católica dividida, ambigua, indecisa, incluyendo al Cardenal Raúl Silva Henríquez, al menos en un primer momento. Luego vendrá el distanciamiento de la jerarquía con del Cardenal Fresno, con Juan Pablo II y el cardenal Ratzinger, entre otros. Odile rescata el apoyo de algunos eclesiásticos, como Fernando Ariztía, y de muchas religiosas y laicas. También destaca el afecto de las comunidades de base: “¡La echamos de menos! ¡Y vinieron los grandes abrazos chilenos que siempre sorprenden a los extranjeros! (...) Siempre ese revoltijo de alegría y sufrimiento, de vida y muerte, de pequeña gente humilde y pobre en la iglesia.” (Impresiones luego de regresar de un viaje al exterior, p 160) Religiosas y laicas a la sombra de la Iglesia Hermanas del pueblo. Odile Loubet y las religiosas de la resistencia destaca la labor de Odile y de muchas religiosas y laicas. Vidas de personas que vivieron su fe y desarrollaron labores de acompañamiento a comunidades marginalizadas, transformándose en personas centrales en esos lugares. Centrales y, sin embargo, invisibles en buena medida tanto para los órganos represores de la dictadura como, en especial, para la misma Iglesia. El libro de Samuel Laurent Xu pone luz sobre el trabajo silencioso, muchas veces casi anónimo, de estas mujeres que fueron alivio y sustento para muchísimas personas y comunidades. En términos espirituales como materiales, por ejemplo, sosteniendo Ollas Comunes y Comprando Juntos. Lee también... Miedo, de Marcelo y Christian Montecino: El arte de fotografiar y capturar ese intangible Viernes 05 Septiembre, 2025 | 10:03 Hermanas del pueblo. Odile Loubet y las religiosas de la resistencia El libro Hermanas del pueblo. Odile Loubet y las religiosas de la resistencia es un libro exhaustivo, riguroso en su investigación y con un lugar de mirada claro. Algo que se agradece, independiente si se coincide o no con él. En lo anterior, posiblemente, influyen diversos factores. Primero, que el autor, como la protagonista, es francés. Pero su padre es chino, por lo que ha vivido y sabe de migraciones, de interculturalidad. Además, es historiador con interés en los testimonios, en la oralidad, en la memoria de las comunidades. Por último, es musulmán, lo que le permite mirar desde afuera y, al mismo tiempo, desde la fe. Desde una religión “hermana”, que bebe de fuentes comunes. Y Samuel Laurent Xu busca lo común, lo que le resuena, lo que dialoga con sus propias creencias. Esta publicación muestra vidas valiosas, valientes, generosas. A personas que son un ejemplo. También devela zonas y aspectos poco conocidos, que muestra realidades más complejas, contradictorias y, en algunos aspectos, fortuitas y azarosas de lo que se pensaría. Un libro emotivo, iluminador y con grandes cuotas de dolor, abatimiento, cuestionamientos, fe y esperanza. Portada de Hermanas del pueblo, de Samuel Laurent Xu, LOM Ediciones. Hermanas del pueblo. Odile Loubet y las religiosas de la resistencia Samuel Laurent Xu LOM Ediciones Santiago de Chile, septiembre de 2024

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