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Implante del tamaño de un grano de sal podría revolucionar la neurociencia

2026-03-27 - 01:10

Científicos desarrollaron un implante cerebral ultraminiatura tan pequeño que cabe sobre un grano de sal, pero lo suficientemente potente como para registrar y transmitir la actividad neuronal durante largos periodos. Creado por investigadores de la Universidad de Cornell, este innovador dispositivo representa un gran avance en neurociencia y bioingeniería, ofreciendo una forma menos invasiva de estudiar el cerebro y con el potencial de revolucionar las futuras tecnologías médicas. Con apenas 300 micras de largo y 70 micras de ancho, este dispositivo —conocido como electrodo optoelectrónico inalámbrico a microescala (MOTE)— es el implante más pequeño de su tipo capaz de transmitir señales cerebrales de forma inalámbrica. PUEDE FUNCIONAR DENTRO DE TEJIDO VIVO A pesar de su diminuto tamaño, puede funcionar dentro de tejido vivo durante más de un año, demostrando que los sistemas electrónicos complejos pueden operar a una escala microscópica sin precedentes. Esta innovación podría redefinir la forma en que los investigadores diseñan e implementan herramientas de monitoreo neuronal. “Hasta donde sabemos, este es el implante neuronal más pequeño que medirá la actividad eléctrica en el cerebro y la transmitirá de forma inalámbrica”, señala Alyosha Molnar, autor de la investigación y profesor en la Escuela de Ingeniería Eléctrica e Informática. A diferencia de los implantes cerebrales tradicionales que dependen de cables o baterías, este dispositivo se alimenta mediante luz láser roja e infrarroja que atraviesa el tejido biológico de forma segura. Transmite datos emitiendo pequeños pulsos de luz infrarroja que codifican las señales cerebrales, consumiendo una energía mínima y evitando el sobrecalentamiento y el uso de hardware voluminoso. NUEVAS POSIBILIDADES Este enfoque óptico permite un sistema completamente inalámbrico, reduciendo riesgos y mejorando la usabilidad a largo plazo. El diseño del implante podría permitir a los científicos estudiar la actividad cerebral de formas que antes eran difíciles o imposibles, incluso durante las resonancias magnéticas. Más allá de la neurociencia, la tecnología podría adaptarse para monitorizar otras partes del cuerpo, como la médula espinal, y podría contribuir a futuros avances en interfaces cerebro-computadora, diagnósticos y tratamientos más precisos y menos invasivos.

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