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Looksmaxxing: la peligrosa obsesión masculina por afilar la mandíbula y el autoestima

2026-03-24 - 22:21

Cada vez más jóvenes hablan de “subir de nivel” en atractivo físico como si se tratara de un videojuego. En ese universo aparece el looksmaxxing, una práctica que mezcla rutinas de ejercicio, cuidado facial, hábitos extremos e incluso procedimientos riesgosos, todo con un mismo objetivo: acercarse a una supuesta versión ideal del rostro y del cuerpo. Marvin, un joven de 26 años, forma parte de ese mundo. Al evaluar su apariencia, asegura que hoy se pondría “un sólido 7 sobre 10”, aunque cree que todavía puede mejorar. “No estoy contento con mi piel, se me notan las ojeras y la línea de mi mandíbula podría ser mejor”, comenta, agregando “Si arreglo todo eso, sería un 9 sobre 10”. Lee también... ¿Qué es la "masculinidad tóxica"? el concepto que vuelve a la palestra con The Last of Us Miércoles 22 Febrero, 2023 | 12:50 Su rutina refleja bien de qué trata este fenómeno. Parte temprano con un entrenamiento intenso en el gimnasio. Después, ya en casa, alterna duchas de agua caliente y fría, limpia su rostro y se pasa un pepino congelado por la cara, convencido de que eso ayuda a reducir la hinchazón, el acné y a dar más luminosidad a la piel. Luego sigue con ejercicios faciales, varios de los cuales comparte con sus 35 mil seguidores en TikTok, recogió BBC. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Marvin Würzner (@marv.maxed) “Este es el Zygopush”, explica mientras presiona los pulgares bajo los pómulos y masajea hacia arriba. “Y este es el Hunter squeeze”, añade al describir otro movimiento que, según él, ayuda a que los ojos se vean más afilados. Aunque reconoce entre risas que a veces otros lo miran raro, Marvin cree que todo eso lo acerca a la apariencia que busca: mejillas hundidas, mandíbula fuerte, perfil marcado y mirada intensa. Looksmaxxing: una práctica que puede ser peligrosa física y mentalmente En términos generales, el looksmaxxing reúne distintas prácticas orientadas a maximizar el atractivo. En su versión más moderada, conocida como softmaxxing, incluye gimnasio, cuidado de la piel y otros hábitos cotidianos. Pero en su lado más extremo, llamado hardmaxxing, algunos llegan a consumir hormonas de crecimiento, péptidos no regulados, golpearse los huesos de la cara o someterse a cirugías para modificar la mandíbula. Ahí es donde surgen las alertas. Uno de los rostros más visibles de este fenómeno es Braden Peters, conocido como “Clavicular”, quien asegura que su apariencia lo pone por encima del resto. Según se relata, atribuye parte de su aspecto a haber usado testosterona desde los 14 años y a haberse golpeado la mandíbula con un martillo, prácticas que los profesionales de la salud desaconsejan. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de E L E N A V E L E Z (@elenavelez) El periodista Matt Shea, que ha investigado los peligros de la masculinidad tóxica, advierte sobre el trasfondo ideológico que puede esconderse detrás la recomendación de estas prácticas. “Les dicen a los hombres jóvenes que son inútiles”, afirma Shea, “y luego se presentan como la solución”. A su juicio, muchos creadores de contenido venden una fórmula para aumentar el llamado “valor en el mercado sexual”, una lógica que puede volverse peligrosa. “Y ahí”, añade Shea, “es cuando se vuelve peligroso”. Eso sí, no todos quienes se acercan al looksmaxxing comparten ese discurso. Leander, por ejemplo, quiso dejar claro que no quería ser asociado con la cultura incel. Él se define como un “softmaxxer” y asegura que solo intenta sentirse mejor consigo mismo. “La pornografía se ha normalizado tanto entre muchos hombres que termina distorsionando por completo la percepción y la atracción hacia las mujeres”, sostiene. Dice que hoy se siente satisfecho con su apariencia “el 80% del tiempo”. Tom Thebe, en tanto, empezó a interesarse en este mundo cuando comenzó a perder cabello a los 21 años. “Fue un golpe fuerte para mi confianza”, relata. “Sentía que estaba fuera de control, daba miedo. Y además te hace parecer mayor, algo que nadie quiere”. Desde entonces incorporó tratamientos legales contra la caída del pelo, además de gimnasio, cuidado de la piel e inyecciones de péptidos. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida de Tom thebe (@tom.thebe) La investigadora de la universidad de Porsmouth, Anda Solea, resume bien la dualidad del fenómeno: “Dentro del looksmaxxing hay todo un espectro”. Por un lado, puede incluir decisiones asociadas al bienestar y al autocuidado. Pero el problema, advierte, aparece cuando la apariencia pasa a ser lo único importante y se empieza a arriesgar la salud para alcanzar un ideal físico. Así, más que una simple moda de internet, el looksmaxxing parece mostrar una presión cada vez más fuerte sobre los hombres jóvenes: verse mejor, rendir más y encajar en un molde estético que, muchas veces, puede terminar siendo tan exigente como dañino.

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