Los duelistas Kast y Boric
2026-03-07 - 11:34
Una de las mejores obras que Joseph Conrad ha publicado es una breve y obsesiva novela titulada El duelo. La historia es simple: dos oficiales del ejército napoleónico comienzan a batirse por una ofensa menor y terminan persiguiéndose durante años a través de campañas militares, ascensos y derrotas. En algún momento dejan de recordar con claridad qué originó el conflicto, pero el duelo continúa. Ya no luchan por honor ni por política: luchan por la inercia del enfrentamiento. El relato fue llevado al cine por Ridley Scott en la película Los Duelistas, donde los dos oficiales siguen batiéndose mientras Europa cambia de siglo y de régimen, incapaces de abandonar una pelea que se volvió parte de su identidad. Lee también... El "recado" de Boric a Kast en junta con la CUT: "Cuando hay diferencias, se contesta el teléfono" Viernes 06 Marzo, 2026 | 22:24 La política chilena de los últimos años ofrece una versión curiosamente parecida de esa lógica. El duelo entre Gabriel Boric y José Antonio Kast lleva ya varias temporadas. Comenzó con intensidad en la segunda vuelta presidencial de 2021, cuando ambos encarnaban proyectos ideológicos opuestos y se enfrentaron en una campaña donde cada gesto era leído como una provocación. En ese clima ocurrió uno de los episodios más recordados: en un debate presidencial, Kast insinuó que Boric tenía problemas de consumo de drogas y lo vinculó además a denuncias de acoso sexual, una acusación que marcó el tono personal del enfrentamiento. Desde entonces, la relación política entre ambos ha funcionado más como un duelo que como una disputa ordinaria. La rivalidad no desapareció cuando uno llegó a La Moneda y el otro quedó en la oposición. Al contrario, se volvió parte del paisaje. En la primera vuelta de la elección de 2025 ocurrió incluso una escena estratégica poco comentada en su momento: Boric intervino públicamente en la campaña criticando con dureza a Kast. El resultado fue previsible pues polarizar la contienda, ayudó a desplazar del centro a la candidatura moderada de Evelyn Matthei, facilitando que el republicano llegara a la segunda vuelta. Para el diseño político de largo plazo del frenteamplismo, un gobierno de Kast era un adversario mucho más útil que uno de Chile Vamos. Los duelos necesitan contrincantes agresivos como en la novela de Conrad; las zonas grises no sirven para ese tipo de narrativa. La polémica reciente por el cable submarino hacia China mostró nuevamente cómo funciona esta dinámica. El conflicto estalló cuando el gobierno de Boric aseguró haber informado previamente al presidente electo sobre el proyecto. La respuesta del equipo entrante fue inmediata. El futuro ministro del Interior, Claudio Alvarado, lo desmintió con una frase que encendió la disputa: “El presidente electo nunca fue informado ni tuvo conocimiento de esta situación (...) acá no hubo información y no se transparentó nada sobre el particular”. No queda muy claro cuales son las razones de la Oficina del Presidente Electo para meterse en este tema que tenía muy complicada a La Moneda por las versiones contradictorias. Volviendo a Napoleón, nunca se debe interrumpir al enemigo mientras está cometiendo el error y este fue el caso. Mientras la discusión original se concentraba en el cable, la seguridad digital y la relación con China, los enredos acumulados del gobierno saliente desaparecieron momentáneamente del debate político. En términos de manejo de agenda, Boric salió ganando: logró trasladar la conversación hacia un conflicto institucional con el nuevo gobierno justo cuando estábamos a un par de días de una nueva conferencia de prensa a lo caso Monsalve para decir que era inocente en materia del cable. Pero sería ingenuo pensar que el duelo beneficia solo a uno de los combatientes. A ambos les conviene mantenerlo vivo. Para Boric, el enfrentamiento permanente con Kast tiene una utilidad política evidente: lo instala como líder natural de la oposición en el ciclo que comienza. Él mismo ha dejado entrever en entrevistas televisivas que seguirá plenamente activo en política una vez terminado su mandato, y en una entrevista al The Clinic el actual ministro del Interior derechamente lo proclamó candidato para el 2030. Lee también... Kast viaja a Estados Unidos afirmando que con el cable chino "dimos vuelta la página" Jueves 05 Marzo, 2026 | 23:52 Para el gobierno de Kast, en cambio, la lógica es igualmente funcional. Toda administración necesita un antagonista nítido al que recurrir cuando la realidad empieza a enfriar las promesas de campaña. Un enemigo claro ordena la narrativa, cohesiona a la coalición y simplifica el relato político. En ese sentido, Boric cumple perfectamente el rol que Conrad asignaba a uno de sus oficiales: el adversario permanente, el rival al que siempre se puede volver a desafiar. Como en la novela, nadie recuerda ya con precisión cuál fue la primera ofensa. Pero ambos contendores parecen haber entendido algo que Conrad intuía con lucidez: una vez iniciado, el duelo adquiere vida propia. Y mientras siga siendo útil para ambos, nadie tendrá demasiadas razones para bajarse del campo de batalla.