“Mamá, escucho la lluvia”: niña con microtia oye nuevos sonidos tras implante auditivo
2026-03-10 - 21:34
Paula Vilches nació con microtia bilateral, una malformación congénita que afecta el desarrollo de las orejas y la capacidad auditiva. Según información de TVN, en Chile esta condición afecta aproximadamente a 1 de cada 2.000 recién nacidos. Cuando tenía tres meses de vida, Paula recibió un cintillo de vibración ósea, dispositivo que le permitió comenzar a percibir algunos sonidos mediante vibraciones transmitidas al hueso. Sin embargo, su capacidad auditiva era limitada. “Ella escuchaba un 20%, como si estuviera debajo del agua”, detalló su madre, Jocelyn Yentze. Con ese dispositivo podía percibir ciertos ruidos, pero no distinguía claramente sonidos cotidianos como la lluvia o los truenos. El implante de conducción ósea realizado en el Hospital Roberto del Río La situación cambió a fines de 2025, cuando la familia recibió una noticia durante Navidad: Paula había sido seleccionada para recibir un implante de conducción ósea en el Hospital Roberto del Río, en la Región Metropolitana. Este tipo de tecnología permite transmitir el sonido directamente a través del hueso, lo que facilita que las vibraciones lleguen al oído interno y puedan ser interpretadas por el cerebro como sonido. El procedimiento fue financiado con recursos del sistema público de salud, lo que permitió realizar la cirugía y el proceso de adaptación al dispositivo. Antes de la operación, Paula utilizaba el cintillo de vibración ósea, aunque este tenía ciertas limitaciones. “Ella empezó a escuchar desde los tres meses, cuando tuvimos la posibilidad de adquirir un cintillo para que pudiera hacerlo. Pero ya estaba un poco aburrida de usarlo, porque la limitaba en ciertas cosas: para practicar deporte o para entrar a la piscina. Además, ahora que está más grande, también se ha vuelto un poquito más vanidosa”, reconoció su padre, Paulo Vilches. El momento en que Paula escuchó por primera vez nuevos sonidos Tras la cirugía y la activación del implante de conducción ósea, Paula comenzó a percibir sonidos que antes no había escuchado. “Se puso a llorar cuando escuchó. Fue súper emocionante, no solo para nosotros, sino también para todo el equipo que estaba ahí”, expresó su madre. Entre las nuevas experiencias auditivas que relató la niña está el sonido de la lluvia. “Estaba lloviendo y desde lejos le dije a mi mamá: ‘mamá, empecé a escuchar las gotas de la lluvia’. También una vez me pasó que escuché un trueno, nunca antes lo había oído”, contó Paula. El procedimiento permitió ampliar su capacidad auditiva y percepción de sonidos cotidianos, marcando una nueva etapa en su proceso de desarrollo.