No demoler lo que funciona en la educación pública
2026-03-15 - 11:54
Hay una pregunta simple que puede ordenar un debate que siempre es complejo: ¿Por qué demoler algo que está funcionando bien? Cuando una edificación tiene buena arquitectura, bases sólidas y ha demostrado resistir el paso del tiempo, lo razonable es fortalecerla o mejorarla. Derribarla para levantar algo completamente nuevo —con otra arquitectura y otros materiales— abre inevitablemente un espacio de incertidumbre. Y una decisión así exige, al menos, una reflexión cuidadosa que en años anteriores, simplemente se obvió. El resultado de ello, lo que ocurre hoy con la educación pública en Chile. Hace algunos días, el presidente de la República, José Antonio Kast, visitó el Liceo Augusto D’Halmar para inaugurar el año escolar en nuestra comuna. No fue una elección casual. Se trata de uno de los liceos públicos más destacados del país, construido gracias al esfuerzo sostenido de su comunidad educativa: directivos, docentes, estudiantes y familias que durante años han apostado por la excelencia. Lee también... Kast en inauguración de año escolar en liceo de Ñuñoa: "Chile tiene que salir adelante con ustedes" Miércoles 11 Marzo, 2026 | 18:41 La visita presidencial fue un reconocimiento al trabajo bien hecho. Pero también abre una conversación que Chile aún no ha querido dar con suficiente profundidad: qué hacemos con los proyectos educativos públicos que ya funcionan bien. En 2027, los establecimientos municipales de Ñuñoa deberán ser traspasados a los Servicios Locales de Educación Pública, como parte de la implementación de la Nueva Educación Pública impulsada por el Ministerio de Educación. El objetivo de esa reforma, que es fortalecer la educación pública, es ampliamente compartido. Quienes creemos en la educación pública sabemos que es una de las herramientas más poderosas para ampliar oportunidades y construir movilidad social. Pero precisamente por eso surge la pregunta incómoda: ¿Tiene sentido aplicar el mismo diseño institucional a sistemas educativos que han tenido resultados tan distintos? En Ñuñoa, nuestra red de liceos y colegios públicos ha construido altos estándares académicos, proyectos educativos consolidados y una identidad profunda con sus comunidades. Estos resultados no son fruto del azar. Son consecuencia de años de gestión educativa, inversión municipal sostenida y un trabajo permanente de acompañamiento a directivos, docentes y estudiantes. A ello se suman iniciativas que buscan ampliar oportunidades para los jóvenes de la comuna. La Academia Avanza Ñuñoa apoya a estudiantes con alto potencial académico de la educación pública. El Preuniversitario Comunal, en tanto, facilita el acceso a la educación superior a jóvenes que muchas veces son la primera generación de sus familias en llegar a la universidad. Hay una apuesta por continuar innovando y mejorando desde lo público. Pero la educación forma parte de un ecosistema de políticas públicas que también inciden en el desarrollo de los estudiantes: la red de salud primaria, las políticas de seguridad urbana, la infraestructura deportiva, los espacios públicos y una amplia oferta cultural y comunitaria. Esa articulación territorial, que ocurre a nivel local, es parte importante de lo que explica por qué algunos sistemas educativos municipales han logrado buenos resultados. Por eso la pregunta es legítima: ¿tiene sentido reemplazar completamente un modelo de gestión que ha demostrado resultados positivos? Las buenas reformas no consisten en partir siempre desde cero. Consisten en aprender de la experiencia, reconocer lo que funciona y mejorar aquello que debe corregirse. Cuando una política pública ignora esa evidencia, corre el riesgo de debilitar justamente aquello que busca fortalecer. Tal vez el verdadero desafío no sea elegir entre un sistema u otro, sino construir una institucionalidad más flexible. Un modelo que permita que establecimientos con proyectos educativos consolidados y resultados comprobados puedan mantener su administración municipal, mientras otros establecimientos se integran plenamente al sistema de los SLEP. Una tercera vía, de la cual poco se habla y que puede ser una solución en un proceso que está en marcha. Porque acá el único objetivo, que debería regir para todos, es el fortalecer la educación pública. Para eso el primer paso debiera ser proteger aquello que ya está funcionando. En educación, como en la arquitectura, lo responsable no es demoler lo que está bien hecho. Es hacerlo aún mejor.