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Plan de reconstrucción nacional: Los superricos ganan, todo Chile paga

2026-03-17 - 13:11

El 14 de marzo el presidente Kast anunció desde Penco un “Plan de Reconstrucción Nacional”, que contiene un profuso paquete económico basado en rebajas de impuestos y recortes del gasto público. Busca, en palabras del ministro de Hacienda, una “reactivación económica rápida”, a través de “ser competitivos para la inversión”. El camino para llegar a este punto viene siendo construido desde hace meses y fue intensificado durante los últimos días: partiendo con la “emergencia”, utilizada como insistente recurso en campaña, y terminando con la polémica armada por el ministro Quiroz sobre la “falta de caja”, se sitúa al país en el punto de quiebre “mileisiano”, definido con tres simples palabras: “no hay plata”. Esta narrativa podría ser razonable si es que fuera coherente con sus premisas: Chile está en aprietos económicos, necesitamos un esfuerzo adicional de todos. Sin embargo, lo llamativo es que las medidas propuestas por Kast y Quiroz, en realidad, le piden a toda la clase media y sectores populares que se aprieten el cinturón, al mismo tiempo que le ofrecen una inédita oportunidad de ganancia a los más ricos de la sociedad. ¡Extraña forma de enfrentar la emergencia! Lee también... Más allá de la polémica "caja": expertos reiteran que el escenario fiscal de Chile se ha "deteriorado" Lunes 16 Marzo, 2026 | 08:44 Lo que en realidad se ve, al mirar de cerca el Plan de Reconstrucción Nacional, es que el gobierno busca pasarle gato por liebre a los chilenos. Habiendo hecho toda una campaña pontificando con que iba a dejar de lado la agenda ideológica, este plan, más que un intento sincero de reconstruir algo, es el aprovechamiento de esta supuesta crisis para implementar una agenda ideológica proempresarial y de motosierra al Estado, trasladando los costos de esto a todos los chilenos y, en particular, a los más necesitados. Así, cuando revisamos las medidas tributarias es posible ver que no hay ni una sola de ellas que no sea regresiva. Son cuatro medidas principales: reducción del impuesto corporativo, reducción del impuesto a la ganancia del capital, eliminación de contribuciones para personas sobre 65 años, disminución del impuesto a la herencia y a las donaciones. La reducción del impuesto corporativo, presenta un absurdo de origen: se ha dicho que Chile presenta un problema de recaudación, y resulta que cuando se observa qué impuesto está recaudando menos de lo que debería, es precisamente éste. El gobierno, en vez de buscar una forma de recaudarlo efectivamente, propone rebajarlo aún más. Es decir, que se recaude aun menos. Quiroz argumenta que esto es una medida pro-inversión y que, a largo plazo, debería traducirse un aumento del PIB. Omite eso sí que el consenso económico aclara que el crecimiento del PIB que indica Quiroz no compensa la pérdida de la recaudación, cuestión que fue ratificada por el exministro de Hacienda de Piñera, Ignacio Briones. Pero, además, el problema es más profundo, porque como ha mencionado el economista Claudio Agostini, sostener que se pueden rebajar los impuestos y recaudar lo mismo vía mayor crecimiento es simplemente mentira y hay suficiente evidencia para mostrar que “no pasa, no ha pasado, ni va a pasar”. Es, como el también decía, terraplanismo económico. Lo cierto, entonces, es que es simplemente una medida pro-empresa, que no tiene otro objetivo que utilizar la crisis como excusa para aumentar el margen de ganancia empresarial. El resto de las medidas tributarias replican este mismo patrón. El impuesto a la ganancia del capital se trata de un impuesto que solo afecta significativamente a los superricos del país. Se ha mostrado que los ingresos del 1% se explican por rentas del capital y sus utilidades. Bajar este impuesto solo reduce la carga a este ingreso concentrado en los más ricos y no hay evidencia de que tenga un impacto significativo en reactivación económica con impacto en empleo y salarios. Con la eliminación de las contribuciones a mayores de 65 años, ocurre lo mismo. Si somos optimistas y analizamos la medida sin pensar que hay acá la apertura de la puerta hacia la eliminación creciente del impuesto territorial, vemos que se trata de una eliminación con bajo impacto, pero que solo libera de esta carga tributaria a los más ricos del país. Actualmente el 74% ya está exento del pago de contribuciones y para el restante existe un beneficio postulable orientado a adultos mayores con bajos ingresos. Por tanto, los que finalmente pagan son realmente una minoría muy privilegiada. Las contribuciones son un impuesto particularmente progresivo, pues representan el 61% del Fondo Común Municipal y dentro de él las comunas que más proveen son las de más altos ingresos. Eliminar las contribuciones, nuevamente afecta directamente a quienes tienen más necesidades. Por último, la disminución del impuesto a la herencia o a las donaciones, fuera de ser parte de la agenda histórica de las clases propietarias de todo el mundo, se trata de un impuesto que es pagado de forma significativa solo por quienes tienen grandes montos heredables. La idea de Quiroz de que la rebaja de las donaciones (que es repartir la herencia en vida) va a ser un incentivo para que masivamente la gente concurra a hacer estos arreglos, no es más que pensamiento mágico, no conocimiento de la realidad del país o solo un argumento retórico para, de nuevo, pasar gato por liebre. No es un beneficio para Chile. Es muy extraña esta emergencia en la que, estando supuestamente mal económicamente, el gobierno busca activamente disminuir la recaudación. Habiendo partido con la premisa de que hay que hacer un esfuerzo porque no hay plata, el efecto de estas medidas es que ¡habrá menos plata! Finalmente, como habrá menos plata, el resultado de todo esto es el inicio de una agenda de recortes en políticas sociales, que en campaña Kast dijo que no iba a tocar. Este recorte se anticipa con el anuncio de limitar la gratuidad, pero también con la rebaja pareja del 3% de presupuesto en todos los ministerios, que alcanza a 2,6 mil millones de dólares, más otros mil que anunció Quiroz sacarían como extra de algún lado. Lee también... La batería de medidas económicas propuestas por Kast: incluye baja al impuesto corporativo y herencias Lunes 16 Marzo, 2026 | 16:00 Particular medida, nuevamente, que no distingue prioridades, ni tipos de recortes y que ratifica lo que se dijo a lo largo de toda la campaña: no saben dónde recortar. Y como no saben dónde hacerlo, entonces, recortan de todos lados. El resultado es evidente y lo conoceremos en los próximos días: habrá recortes de programas sociales, no hay manera de que no sea así. Con ello se completa el círculo. En materia económica el llamado “Plan de Reconstrucción Nacional” no reconstruye nada. La idea de la “emergencia” y de la “reconstrucción” no son más que un caballo de troya para imponer una agenda completamente ideológica y que, como dicen economistas que no se caracterizan por comulgar con el izquierdismo, es terraplanismo económico. Se trata de ideas que ya está demostrado que no funcionan. Lamentablemente el plan económico de Quiroz tampoco tiene un puerto de llegada previsto. No saben cómo resultará, sino que es más bien una “apuesta”, como reconoció el propio ministro el fin de semana. Chile merece una discusión seria sobre la reactivación económica, pero esta debe enfrentarse honestamente. Lo que tenemos ahora es un ejemplo más donde lo que predomina es el capricho ideológico, trasladando los costos de estos caprichos a todos los chilenos y chilenas. Y eso no es aceptable.

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