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"Platón lo echaría a patadas": las figuras literarias que usaron los humoristas en sus rutinas en Viña

2026-03-04 - 20:44

Prueba coeficiente dos de Castellano y siempre aparece la pregunta más odiosa de todas: “¿Cuál es la figura literaria que predomina en el fragmento?”. Puede parecer que este recuerdo de Vietnam no dejó mayor utilidad para nuestra vida, pero hagamos el ejercicio escolar una vez más, pero en clave de contingencia: ¿Qué figura predominó en la rutina de cada comediante que pasó por el Festival de Viña este año? Si hay alguien a quien Platón echaría a patadas de su República es Stefan Kramer, la mímesis hecha persona. Y es que para lograr que identifiquemos sus personajes y que además nos riamos de ellos, Kramer pone en escena el RETRATO, una mezcla de prosopografía (descripción, en este caso imitación, de rasgos físicos) y etopeya (rasgos psicológicos y comportamientos), lo que no sería chistoso si no se maridara con la PARODIA. Tensionando y exagerando, el profesional logra que riamos, empaticemos y hasta nos encariñemos con chicos realities “malos para la pala”, cantantes de estilos que nos disgustan o candidatos de un pensamiento político opuesto al nuestro. Lee también... Pastor Rocha y los chistes políticos en Viña 2026: "No hago humor partidista" Sábado 28 Febrero, 2026 | 09:33 Distinto es el caso de Rodrigo Villegas, quien sostiene su performance en la exageración. Sus gestos, el volumen de su voz y, por supuesto, la estructura de sus chistes es HIPÉRBOLE pura: cuando dice que el crujido de su espalda despertó a todo el edificio o que agacharse para una persona con sobrepeso es arriesgar la vida, está diciéndonos algo simple, cotidiano, pero de una forma inesperada y absurda. Y ese contraste, como dice Edo Caroe, provoca risa. Villegas le suma, además, el componente escatológico: desde Rabelais, en la Edad Media, el humor sobre fluidos corporales funciona; Cervantes, con su grotesca imagen de Sancho y Don Quijote vomitándose mutuamente, estaría orgulloso. Por otra parte, la rutina de Esteban Duch se apoyó mayoritariamente en el contraste entre la idiosincrasia chilena y venezolana, desde la perspectiva del migrante, y el recurso que usó para desarrollarlo fue el idóneo: el EQUÍVOCO o antanaclasis. A lo largo de todo su monólogo, la polisemia que generan los distintos registros del castellano latinoamericano evidenció el choque cultural: la confusión con el taxista y las “maracas”, el error de declararse en una entrevista de trabajo “bueno para el jale” y el punto más alto de la rutina, el debate sobre qué es una marraqueta. Allí, el recurso alcanzó una nueva dimensión, porque demostró que da lo mismo la nacionalidad: en Chile, una simple palabra puede desatar una batalla campal. Lo de Piare con P fue un trabajo de joyería: remates constantes, humor político sin que se notara, uso ejemplar de lo musical como parte de la estructura misma del chiste y, lo más importante, una rutina rápida. Para lograr esa velocidad, una figura fue clave: la ALITERACIÓN, la repetición de sonidos; esa misma con que Vicente Huidobro da un ritmo vertiginoso a la caída de Altazor en su obra maestra. Es más, el mismo nombre de la comediante es un ejemplo del recurso y su uso en la mala pronunciación de la “x” por parte de su madre o su confusión de “teletrabajo” con el vulgarismo chileno “yo te le trabajo de toda la vida” ya es brillante, pero su reiteración a través del relato y su utilización como callback (EPANÁLIPSIS) logra uno efecto que solo las mejores rutinas en la Quinta han conseguido: dejarnos como handroll. Para cerrar, el caso de Asskha Sumatra es notable. Su estilo proveniente del café concert la obligó a reconfigurar el escenario de la Quinta Vergara pues su estilo punzante se manifiesta a través de la interacción: por lo que la función apelativa (otro recuerdo del Vietnam escolar) era clave. En su constante diálogo con el público y alusión a los rostros televisivos presentes, Sumatra dio rienda suelta a la PARRESÍA, figura que consiste en hablar con franqueza extrema, demostrando que nadie es intocable. Algo parecido hizo el Pastor Rocha, pero a través de la SERMOCINATIO, la imitación de un discurso característico de un personaje o colectivo: algo así como lo que hizo la literatura criollista chilena con el habla campesina. En este caso, Rocha se apropia de la voz de un predicador protestante tartufesco, pues a través de una profunda IRONÍA busca exponer los vicios de un colectivo: el pastor que representa es un antiejemplo, pues hace lo contrario de lo que dice, por lo que, de nuevo, en ese contraste absurdo, aparece la risa. Lee también... "Los únicos 3 segundos": Piare con Pe y el recuerdo que la une con Cathy Barriga en Maipú Viernes 27 Febrero, 2026 | 09:14 Es interesante pensar que, en la Grecia clásica, durante las comedias, el líder del coro se quitaba la máscara que los unificaba y, a rostro descubierto, hacía una parábasis, excurso de crítica directa y ácida hacia los políticos y clases dominantes. En un giro poético, en Viña 2026 fueron una comediante travestida y un anti pastor, dos personas enmascaradas, quienes se atrevieron a provocar y desafiar a través de un uso magistral de las figuras literarias. Puede que, en ese ejercicio traumático del colegio, en ese mismo momento nos hayan estado enseñando algo mucho más interesante y quizá...quizá, no nos estábamos dando cuenta. Osvaldo Carvajal Académico Licenciatura en Letras Mención en Literatura UNAB

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