¿Por qué es necesario un Observatorio de Natalidad?
2026-03-25 - 21:01
Este 25 de marzo en el contexto del Día Nacional del Niño que está por Nacer, los diputados republicanos Stephan Shubert y Benjamín Lorca anunciaron que solicitarán al ejecutivo el envío de un proyecto de ley que modifica la Ley N°21.090 para fortalecer la Subsecretaría de la Niñez, creando un “Observatorio de Natalidad”, iniciativa que apoyamos y celebramos. ¿Por qué es necesario un Observatorio de Natalidad? La tasa de fecundidad en Chile cayó de 1,76 hijos por mujer en 2015 a niveles cercanos a 1,3 en 2023, situándose muy por debajo del umbral de reemplazo generacional de 2,1. Lee también... Republicanos proponen crear "Observatorio de Natalidad" para enfrentar crisis de fecundidad en Chile Miércoles 25 Marzo, 2026 | 11:26 No se trata de una cifra abstracta: significa que nuestro sistema de pensiones y de salud enfrenta una amenaza estructural de largo plazo que, si no se actúa hoy con evidencia científica, se volverá irreversible mañana. Los países que lograron revertir o moderar sus crisis demográficas —Francia, Suecia, Corea del Sur en su intento tardío— lo hicieron con algo que Chile aún no tiene del todo: información centralizada, oportuna y territorializada. Un país puede saber con precisión cuántos litros de leche produce al año, cuántos autos se matriculan por región o cuántos turistas pisan el aeropuerto de Santiago, pero no tiene un sistema unificado para monitorear cuántos niños nacen, en qué condiciones, y con qué perspectivas de vida. Mientras el fenómeno del envejecimiento poblacional avanza silencioso, los datos que permitirían diseñar una respuesta duermen dispersos entre el Ministerio de Salud, el Registro Civil y el INE, sin que nadie los haya puesto verdaderamente a conversar. Un ejemplo de lo anterior es el desconocimiento de las cifras de bebés que padecen el Sindrome de Abstinencia Neonatal, que detectado a tiempo, podría activar una red de apoyo estatal contenida por SENDA, Chile Crece Contigo y el Servicio de Mejor Niñez, a través del Departamento de Estadísticas e Información de Salud del Minsal. La democracia exige que las decisiones que afectan a todos se tomen con la mejor información disponible, y no a partir de supuestos o intuiciones. Hoy existen brechas territoriales inaceptables en mortalidad neonatal entre comunas y regiones —lo que algunos han llamado con acierto la “lotería del código postal”—, fenómenos emergentes como el Síndrome de Abstinencia Neonatal o la prematurez extrema que carecen de monitoreo unificado, y madres en situación de vulnerabilidad que merecen programas de apoyo diseñados sobre datos reales y no sobre buenas intenciones. Por ejemplo, desde el año 2015 en el Hospital Sótero del Río existe un Banco de Leche Materna, dependiente de la Unidad de Neonatología, que, sin elevar el gasto público, recibe y distribuye Leche Materna. Un 60% de la mortalidad de menores de 5 años en Latinoamérica y el Caribe (LAC) ocurre en el período neonatal, pudiendo disminuirse en un 12% esta mortalidad por medio de la práctica de la lactancia materna. Una política pública que es necesario implementar en el resto del país. Lo que propone la dupla Shubert – Lorca es, en este sentido, una iniciativa de sentido común institucional: no crear un nuevo servicio público desde cero —lo que inevitablemente dispararía los argumentos sobre burocracia y gasto—, sino ampliar las facultades de la Subsecretaría de la Niñez, organismo ya existente, para que integre datos, coordine intersectorialmente, se haga cargo directaente del compromiso internacional del estado de Chile de que todo infante viva en familia (promoviendo y monitoreando el sistema de Familias de Acogida) y entregue un informe anual al Congreso. Es el mismo principio que rige a cualquier buena gestión pública: fortalecer lo que existe antes de construir desde cero. Habermas lo diría de otra manera: una comunidad política madura no es la que más instituciones crea, sino la que mejor utiliza las que tiene. Lee también... Si la vida vale, ¿desde cuándo? Miércoles 25 Marzo, 2026 | 11:16 Hay también una dimensión de justicia en esta propuesta que conviene no pasar por alto. El acceso a una maternidad digna y acompañada no debería depender de en qué comuna se nace ni de cuánto dinero tiene la familia. Un Observatorio que identifique dónde están las brechas es el primer paso para cerrarlas. Sin ese mapa, los recursos llegan donde hay más lobby, no donde hay más necesidad. Chile lleva años discutiendo sus grandes reformas con la mirada puesta en el largo plazo, pero rara vez con los datos para sostenerla. Un Observatorio de la Natalidad no soluciona la caída en la fecundidad por sí solo, del mismo modo en que un termómetro no cura la fiebre. Pero sin él, seguimos gobernando a ciegas. El velo debe caer, y la luz llevarnos a la verdad. Gobernar a ciegas, en política demográfica, no es solo una mala práctica: es una irresponsabilidad con las generaciones que todavía no han nacido. Elías Ramos Muñoz Abogado, Máster en DD.HH., Estado de Derecho y Democracia