Recontractualización: una nueva oportunidad para la integración energética de Argentina y Chile
2026-03-27 - 15:31
A ambos lados de la Cordillera se pronuncia en voz cada vez más alta un sustantivo que hasta hace poco supo ser sólo un susurro: “recontractualización”. La necesidad de acuerdos duraderos en torno a nueva infraestructura, cooperación y regulación delinean el horizonte de este proceso. Tras una larga década de interrupción, la Argentina regresó al mercado de gas chileno en 2018. Desde entonces, un proceso virtuoso recreó la confianza bilateral en el campo energético. En aquellos años, la región no tenía certezas respecto de lo que significaba Vaca Muerta, mientras que en la Argentina había convicción y conocimiento. Actores públicos y privados decididos a convertir el país en un proveedor de soluciones energéticas trabajaron con denuedo: la cuantificación de recursos y reservas, el aumento de la producción y el progreso tecnológico transformaron la cuenca en una realidad inapelable. Lee también... En torno al 10%: Abastible proyecta aumento de precio del gas licuado en medio de alza de combustibles Jueves 26 Marzo, 2026 | 18:20 El crecimiento productivo permitió aprovechar la infraestructura existente, tanto para abastecer el mercado interno como para la exportación. La Argentina volvió a Chile con contratos interrumpibles en 2018; contratos estivales en firme en 2019; contratos invernales en firme en 2022; y contratos plurianuales a partir de 2024. Pero no fue sólo gas natural: en 2022 se rehabilitó la línea Andes-Cobos, único enlace de alta tensión para intercambio bidireccional de energía entre ambos países y, tras más de una década inactivo, el Oleoducto Trasandino ingresó en fase de empleo intensivo. En ese período, las exportaciones totalizaron alrededor de 13.000 MMm3 de gas natural, generaron ingresos de divisas para la Argentina por aproximadamente USD 3.000 millones y permitieron a Chile reducir sus costos energéticos en torno a USD 2.000 millones. Este proceso de reintegración fue facilitado por la existencia de infraestructura ociosa, cuya inversión se había decidido en otros contextos. Es decir, el costo de capital fue nulo, o casi cero cuando se requirieron obras menores para recuperar activos degradados, lo que implicó una mayor prosperidad para todos, con un costo bajísimo. Hoy, se observa con interés y expectativa el modo en que Chile y Argentina puedan acordar complementarse para enfrentar los desafíos energéticos que vienen. Llevada la infraestructura existente al pleno empleo, se trata de empezar a pensar en contratos de largo plazo que posibiliten nueva infraestructura de interconexión energética binacional. Esto implica que los actores de mercado en ambos países entienden que las rentas a cosechar son tan importantes que ameritan financiar y repagar nueva infraestructura de interconexión energética. Y que el riesgo implícito en la inversión no alcanza a conjurar la expectativa de ganancia. Acaso este proceso ya ha comenzado: el contrato de ENAP con 4 operadoras de Vaca Muerta para importar crudo por USD 12.000 millones en 7 años, el interés de productores argentinos de ofrecer contratos de hasta 50 años de plazo en el marco del open season llevado adelante por TGN a solicitud de Colbún para adjudicarse capacidad de transporte en firme, y el proyecto de una nueva línea de interconexión eléctrica en estudio, merecen ser interpretados en el mismo sentido. A diferencia del crudo, los mercados de gas y electricidad requerirán acuerdos regulatorios adicionales en protocolos de emergencia, cortes y despacho. En este marco, la Argentina está modificando su regulación hacia dinámicas de mercado más libres y Chile enfrenta definiciones respecto de su matriz energética hacia los próximos veinte años. Se abren grandes oportunidades: de negocios y competencia en el mercado y de cooperación en el plano bilateral. Estas podrán conseguir beneficios tangibles para los hogares y las empresas a ambos lados de la Cordillera, mejorando la seguridad de un sistema integrado y reduciendo los costos de suministros para todos los usuarios. Lee también... ¿Seguimos lamentándonos o comenzamos a actuar? Viernes 27 Marzo, 2026 | 09:56 Incluso ambos países pueden pensar, en el marco de grandes acuerdos, concurrir al abastecimiento de terceros mercados. Un proyecto recientemente anunciado permite aventurar la exportación de gas argentino en forma de GNL desde el litoral de la V Región, optimizando infraestructura que difícilmente tuviera un factor de empleo sostenible después de la caída de los contratos de largo plazo que le dieron origen, en el 2030. Si los sectores públicos y privados de nuestros países consiguen alinear sus diagnósticos frente a sendas transiciones energéticas, así como las soluciones de política pública y de mercado que proyectan, no es posible dudar que el bienestar y la seguridad de ambos Estados y de sus ciudadanías se verán significativamente fortalecidos; frente a un contexto global lleno de asechanzas.