Salineros alertan pérdidas históricas en Cáhuil y apuntan a efectos del embalse Convento Viejo
2026-03-18 - 20:30
Lo que ocurre hoy en Cáhuil no es solo una mala temporada. Para quienes han sostenido por generaciones el oficio salinero, se trata de la pérdida más grande que recuerdan en años y de un punto de quiebre que podría comprometer la continuidad de una tradición de más de 400 años en esta zona de la región de O’Higgins. Durante las últimas semanas, el aumento del nivel de agua que aportó el estero a la Laguna de Cáhuil terminó por inundar gran parte de los cuarteles donde se produce la sal de manera artesanal, provocando pérdidas que los propios trabajadores estiman cercanas al 95% de la producción total correspondiente a la temporada 2026. La crecida no solo anegó las salinas en plena faena, sino que también disolvió pilas completas de sal ya cosechada. “Soy salinero desde hace más de 40 años y esta ha sido una de las temporadas más difíciles. En unos días el agua de la laguna empezó a subir a tal nivel que inundó todas mis salinas y la sal que estaba cuajando. Se perdió prácticamente todo el trabajo de meses”, señala Juan Moraga, salinero histórico y presidente de la Cooperativa de Salineros de Cáhuil, Barrancas y La Villa. Moraga explica que la caída de la producción ha sido sostenida en el tiempo desde el 2016 aproximadamente, pero que lo ocurrido este año deja en evidencia la fragilidad del sistema frente a cambios en el régimen de aguas. “Hace pocos años cosechaba 7000 sacos en una temporada. Hoy, no llego a 100 sacos. Cuando apenas alcanzamos a cubrir los gastos de la producción, motobombas y combustible, se hace muy difícil continuar trabajando nuestras salinas”, afirma. La mirada de los salineros: el rol del Embalse Convento Viejo Desde la comunidad sostienen que el aumento del caudal del Estero Nilahue estaría relacionado con las operaciones del Embalse Convento Viejo, ubicado en la comuna de Chimbarongo, destinado principalmente al riego agrícola. Según explican, las liberaciones de agua bajan por el estero hasta la Laguna de Cáhuil, alterando el equilibrio necesario para la producción de sal. Este fenómeno no es nuevo: desde la puesta en marcha de su etapa II hace más de una década, salineros y organizaciones locales vienen advirtiendo sobre el aumento artificial de caudales y sus efectos en la cuenca.