Si los costos suben, que los salarios también
2026-03-25 - 17:31
El reciente ajuste al Mecanismo de Estabilización del Precio de los Combustibles (Mepco) no es una medida neutra, es una decisión que tendrá efectos en cadena sobre toda la economía. El alza en los combustibles impacta directamente en el costo de llenar el estanque de tu auto, pero rápidamente se traslada al transporte, a la logística, y luego a los alimentos, al vestuario y todos los artículos del hogar. En definitiva, al precio de la vida cotidiana. Es inflación que se propaga, que la captura la UF y que una economía altamente indexada a la UF como la chilena, termina sufriendo un tercer efecto a partir del alza de la gasolina y el diésel. Lee también... Subida histórica de las bencinas y nueva alza de luz pone presión a las metas de inflación en Chile Miércoles 25 Marzo, 2026 | 10:06 Cuando hablamos de un IPC que podría superar el 1% en un solo mes, no estamos frente a una cifra técnica más. Estamos frente a una señal de alerta. En términos simples, significa que una parte importante del aumento de precios proyectado para todo el año podría concentrarse en semanas, erosionando con fuerza el poder adquisitivo de los hogares, especialmente de quienes viven de ingresos fijos. Por eso, este no es sólo un debate energético o macroeconómico. Es, ante todo, un debate laboral. Porque la pregunta de fondo es evidente: ¿quién absorbe este shock de precios? ¿Las familias trabajadoras o la política pública? En este contexto, resulta imprescindible volver a un principio básico de justicia económica: el salario mínimo debe resguardar su poder adquisitivo. No puede transformarse en una variable de ajuste frente a presiones inflacionarias que provienen de decisiones regulatorias o de shocks externos. Si el costo de la vida sube, el piso salarial no puede quedarse atrás. Sin embargo, lo que observamos en el debate público genera un futuro preocupante. Se reinstala con fuerza la tesis de que los derechos laborales y, entre otros, el salario mínimo serían responsables de la informalidad y el desempleo, relativizando el rol de este mínimo como herramienta de protección social y dinamización económica. Esa mirada no sólo es discutible en términos empíricos; además, desplaza el foco desde el problema real (la calidad del empleo y la estructura productiva) hacia la afectación de los ingresos de los trabajadores más vulnerables. Lee también... CUT pide avances en salario mínimo, negociación ramal y 40 horas en cita laboral con ministro Rau Miércoles 25 Marzo, 2026 | 09:39 La negociación del salario mínimo que se avecina, como cada año entre abril y mayo, no puede ser una conversación desconectada de la coyuntura. Deben incorporarse explícitamente las expectativas inflacionarias, los efectos del alza de los combustibles y, con ello, dar certezas a millones de trabajadores y trabajadoras de que puedan llegar a fin de mes. El Ejecutivo debe entender que gobierna para todos y todas las chilenas, no solo unos pocos o para una coyuntura específica. Nosotros, desde el Congreso, somos los llamados a fiscalizar que se proteja el futuro de las familias y Chile no se empobrezca por malas decisiones del gobierno.